• Diario Digital | Martes, 18 de Diciembre de 2018
  • Actualizado 22:05

PERSONAS Y PERSONALIDADES ASEQUIBLES

Un café con David González Rizzo, director de la compañía de teatro Eslava

David González Rizzo. Foto: A. Doctor / El Ágora
David González Rizzo. Foto: A. Doctor / El Ágora
Un café con David González Rizzo, director de la compañía de teatro Eslava

La entrada de esta larga charla (un desayuno) es el final de la misma. Esta charla ha sido una de las más gratificantes de este año con una de las personas más asequible con la que he compartido un café. Os animo a que la leáis hasta el final,

Dice David que no se ha sido "bastante reivindicativo en su día con el tema (Teatro) y la verdad es que estaba sorprendido del poco eco que tenía entre nuestra profesión y del poco apoyo que se suscitó entre nuestro colectivo. Pero se ha cometido recientemente en esta legislatura un vulgar atropello -y creo que soy suave- con unos grandes comediógrafos del teatro español. En Inglaterra, en Francia, en Italia, en Alemania, en Estados Unidos; nombrar a los grandes comediógrafos del siglo XX es para quitarse el sombrero. Es para hablar con la máxima educación y respeto, es para establecer el mayor reconocimiento y la mayor gloria posible.

Solamente tuvieron la “desgracia” de tener un gran éxito y de estrenar mucho sencillamente en la época que les tocó vivir

Aquí tenemos también un ramillete de grandísimos autores, cómicos, en el siglo XX a los que han intentado quitar calles, plazas y reconocimientos. Autores como Enrique Jardiel Poncela, como Alfonso Paso, como Miguel Miura, como Jacinto Benavente. Autores que no se metieron en política o que se metieron muy poco. Que prácticamente algunos de ellos presumían de ser apolíticos y que solamente tuvieron la “desgracia” de tener un gran éxito y de estrenar mucho sencillamente en la época que les tocó vivir. Y ahora les intentan quitar calles, monumentos, plazas, reconocimientos, institutos… diciendo que eran franquistas. Eso a mí me parece una absoluta aberración y realmente, que el mundo del teatro no se haya movilizado –sí que es verdad que los que han publicado algo, que han sido unos cuantos, incluso muchos de ellos de reconocida militancia izquierdista-, pero no se ha movilizado el mundo de la cultura para la defensa de gente que ha dado tanto de comer a los actores españoles, ¡nos han dado de comer! Y al público, les han dado obras maestras, joyas, en nuestra más reciente literatura. Y eso es un atropello incalificable al mundo de la cultura y al mundo del teatro. Y no se habla. Y yo quiero hablar.

Aquí debutamos la primera edición del Portón del Teatro con una obra de Enrique Jardiel Poncela. Ese año hemos debutado con una obra de Alfonso Paso. Por favor, como dicen en el fútbol, respeto".

David González Rizzo,Portón del Teatro, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

Septiembre es un poco el inicio de todo. Después de unos meses tórridos donde quien no cierra por vacaciones, se queda en casa estivando entre la piscina, la playa, el aire acondicionado o el ventilador o el abanico, llega septiembre y todo vuelve a funcionar y todo vuelve a su sitio. Esta entrevista la grabamos una calurosa mañana de agosto pero hemos querido guardarla para iniciar con ella -por su interés y por la amistad que nos une al personaje- la nueva temporada de El Ágora.

Ángel, tú puedes preguntar lo que te dé la gana, ¡que yo te contestaré lo que me salga de los cojones!

David González Rizzo,Portón del Teatro, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

Ya habrá advertido el lector que nuestro invitado no es nada convencional. Es, yo diría, un personaje redondo, nada plano ni simple. Crítico, cordial, resuelto y con un humor magnífico que hacen de este café algo realmente agradable. Estamos con David González, director de la compañía de teatro Eslava para la sección personas y personalidades asequibles. David, ¿se puede decir todavía la edad que tienes?

¡Ahora y siempre! Yo no soy de esas personas que tengan problemas con la edad al fin y al cabo, la edad solo es un número. Yo considero que hay jóvenes de 80 y viejos de 20. Yo tengo 53 años.

¿Cuándo empiezas en el teatro?

Empecé como actor profesional con 17 años. Antes de esa edad bueno, como vengo de familia de actores, mi vida siempre ha estado muy vinculada al teatro. Cuando ya llegué a una edad "adulta" ya decidí que el teatro era lo mío, que no quería seguir estudiando y que me iba al teatro. Y debuté ya como profesional, con mi sueldo como actor, un 24 de abril del 82.

Portón del Teatro, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

Este es el segundo año consecutivo que el Portón del Teatro corre a cargo de la compañía Eslava. ¿Recuerdas la obra con la que empezaste aquí?

Sí, estuvimos el año pasado y este, aunque bien es cierto que las dos primeras ediciones del Portón del Teatro también corrieron a cargo de nuestra compañía. ¡Claro que recuerdo la obra con la que empecé aquí! Y además, tiene anécdota. Porque fue la época en la que estalló el Caso Malaya y en la que metieron a algunos concejales del Ayuntamiento de Marbella en la cárcel de Alhaurín de la Torre. Justamente por la mañana habían ingresado algunos de ellos en prisión y nosotros por la noche debutamos con una obra de Enrique Jardiel Poncela que lleva por título Los ladrones somos gente honrada. O sea, que más oportuno... ¡imagínate la de morcillas que pudimos soltar esa noche!

Actor, director, empresario. Tu eres un poco de todo, ¿no?

La nuestra es una compañía de repertorio y es lo que antiguamente se llamaba el teatro total, aquí estamos para todo. Y cuando me preguntan «oye, ¿tú eres el director?» Yo les digo que soy todo lo que acabe en -or. Actor, director, adaptador, montador, conductor, limpiador. Todo lo que acabe en -or, básicamente.

¿Es muy diferente hacer una temporada en un teatro concreto, representando la misma obra durante unos meses, al teatro que vosotros hacéis?

Me moriría de aburrimiento. Yo lo entiendo, lo he vivido también, sobre todo mis padres. Ellos hacían unas grandes temporadas en Madrid, igual se tiraban año y medio con la misma obra en la cartelera madrileña, pues me daban fe de ello. Era muy aburrido aunque siempre te debes al público y eres profesional y tratas de hacerlo en cada función lo mejor que puedes y sabes… Pero sí que es cierto que llega un momento en que hacer el mismo personaje día tras día, incluso tarde y noche, pues lógicamente llega el momento ese bastante desagradable en el que el actor llega al camerino como si llegara a fichar en una fábrica. Casi con el mismo ánimo y la misma rutina.

David González Rizzo en La venganza de Don Mendo, compañía Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

¿Tu ambición no es entonces la de estar en la Gran Vía en Madrid o en el Paralelo en Barcelona?

Si pero no, como dicen en algunas comedias. Por un lado si porque bueno ¡a quién le amarga un dulce! Pero por otro lado, sé que me terminaría... Como actor acostumbrado a la dinámica del repertorio... A un actor que un día es Óscar de Sé infiel y no mires con quién con una peluca multicolor y al día siguiente se mete en los zapatos de Tony Wendice de Crimen perfecto, es muy complicado de buenas a primeras decirle que se meta año y medio en un mismo espacio escénico, haciendo una misma obra y un mismo personaje.

David González Rizzo en Crimen Perfecto, Portón del Teatro, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El ÁgoraDavid González Rizzo en Sé infiel y no mires con quién, Portón del Teatro, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

¿Cómo se compagina esto de estar cinco días en Alhaurín, cuatro días antes en Almadén, después en Sigüenza, luego a Guadalajara y después a Jódar? Estoy citando sitios reales por donde va a pasar la compañía. ¿Cómo se compagina eso con la familia?

Bueno, pues la verdad es que siempre es un hándicap a tener en cuenta. Hay que compaginar el estudio de los hijos con las ausencias forzadas por culpa del trabajo, pues es algo que hay que compaginar y cada uno lo hace como buenamente puede.

Yo tengo dos hijos y un sobrino que podría contar como uno más. Ellos son mellizos, son muy jovencitos, tienen ahora 14 años, van a cursar ahora cuarto de secundaria. Afortunadamente son más los momentos de convivencia que los de ausencia pero cuando estás fuera, ¡claro que lo echas en falta! Si algo echas en falta a determinadas edades, son tus hijos.

A ellos es verdad que les encanta el teatro y a mí, mi mayor afición es pasar tiempo con mis hijos. Y bueno, hay veces que las separaciones son un poco traumáticas pero sí que es verdad que ellos comprenden perfectamente lo que es el trabajo y mi profesión.

Me he fijado que el año pasado venías con un cuadro de actores. Este año vienen tres actrices nuevas, muy jovencitas por cierto. ¿Este tipo de teatro que hacéis en la compañía Eslava, es un poco escuela para los actores más noveles? Imagino que el bagaje de poder trabajar cada día, representar un papel diferente es un aprendizaje único para ellos.

En primer lugar decirte que ninguna actriz que estuvo el año pasado ha causado baja en la compañía por decirlo de alguna manera. Las actrices que echas en falta este año no han venido porque de verdad que no han podido venir, ellas lo han intentado hasta el último momento pero entendimos, entendí, que era mejor para ellas hacerlo así.

Compañía Eslava en el Portón del Teatro. Foto: A. Doctor / El Ágora

Respecto al tema de si esto es una escuela de teatro, ¡la más grande que se ha inventado! Mejor que la escuela, mejor que cualquier taller con no sé qué dirección de casting o no sé quién director de serie famosa. Mejor que cualquier curso acelerado que cuesta miles de euros. Porque en esta profesión, como en todas, la teoría está muy bien. Cuanto más sepas de la teoría, mejor para ti como profesional. Pero el hecho animal - porque es así, visceral- de subirte a unas tablas y hacer que a lo mejor mil personas durante dos horas se olviden de quién eres y piensen que eres otro, eso solamente se consigue pisando un escenario.

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¿Cómo podéis meteros en los zapatos cada día de un personaje diferente y que no se os mezclen los personajes?

¡Hay 24 horas de por medio para cambiar el chip!

Tú te pasas gran parte de la obra en escena. ¿Eso requiere físicamente que te prepares para aguantar tantas horas, tantos días tan seguidos, esa actividad? ¿Te preparas físicamente o te comes un bocadillo de lomo en manteca y listo?

Yo hay obras en las que no hago mutis, hay obras en las que salgo a escena y hasta que no se cierra el telón no me voy. Si te digo que soy uno de esos actores preocupados por su forma física, miento. La alimentación si suelo ser un poquito... Procuro huir de los fritos, de las hamburguesas. Yo he sido vegetariano durante muchos años por el tema animalista más que por otra cosa pero sí que soy mucho de fruta, de verdura, de ensaladas. En ese sentido tengo una alimentación bastante sana así que no me preocupa en exceso. Yo como ciudadano porque esto ya no tiene nada que ver con el teatro, como ciudadano siempre me he sentido muy identificado con la defensa de los animales.

Ahora que estamos hablando de animales. ¿Se puede hablar de política?

Sí, cómo no. ¡Hablemos!

Nunca has ocultado tu tendencia política, ¿te ha afectado esto con los ayuntamientos de diferente signo al tuyo?

Nunca. Eso tiene un nombre y es intolerancia. Y es sectarismo también. En muchos aspectos te voy a decir que desgraciadamente hemos retrocedido; y la tolerancia quizá sea de esos aspectos en los que hemos retrocedido. Yo cuando era niño, mis padres y toda la profesión, en pleno franquismo sabían perfectamente que Paco Rabal, José Sacristán y nosecuántos más eran comunistas. Y sin embargo trabajaban mucho, muchísimo. Lo que quiero decir con esto es ¿¡qué absurdo es ese de que ahora en plena democracia tengamos que andar los actores midiendo nuestras palabras!?

Estamos en una época en la que Albert Plá es un gran escritor y Joan Manuel Serrat es un facha empedernido

Si algún artista se identifica o incluso apoya un determinado partido político, yo creo que hoy en día no tiene por qué menguar a su tema de contratación. Y si lo hace pues realmente habla muy poco en favor de la persona responsable de la contratación. Porque eso tiene un nombre y es sectarismo. Estamos en una época en la que Albert Plá es un gran escritor y Joan Manuel Serrat es un facha empedernido. Entonces a partir de ahí tenemos que ir con mucho cuidado.

Yo no me oculto, yo soy un hombre de centro derecha pero vamos, yo no he tenido ningún problema de contratación con ningún ayuntamiento de signo contrario. Ni yo ni la compañía, claro está. En mi compañía hay gente que vota PP, gente que vota PSOE pero también hay quien vota a Ciudadanos y hay quien vota a Podemos. Hay de todos, nosotros hablamos libremente del tema, ¡para algo tiene que servir esto de vivir en una democracia! Para que cada uno pueda opinar libremente y ser respetado.

¿Qué opinas del IVA?

Al final nos cambian la moto y ya está. Han bajado el IVA de las entradas, no todos lo han bajado, pero las entradas estaban al 21% y la mayoría del IVA de las entradas sí está bajado al 7%. Pero el IVA que dificulta la contratación, es decir, el IVA de las facturas que presentan los distintos distribuidores y promotores a los ayuntamientos, ese IVA sigue siendo el 21% y es muy prohibitivo. Entonces en lo importante, no se ha movido nada. Aquí es verdad que sí que ha habido una gran movilización pero al final nos hemos conformado con un platito de lentejas y nos han vuelto a esconder el plato fuerte. «Toma. Esto para que te calles» pero realmente, la madre del cordero sigue pegando balidos por ahí.

Nos apartamos de la política, que tampoco es un tema tan agradable. ¿El actor qué más tiempo lleva en tu compañía?

¡Yo! Y luego, Antonio Romero. Antonio Romero es el actor más veterano de nuestra compañía y es un grandísimo actor, lleva ya con nosotros la friolera de dos décadas. Prácticamente salió del conservatorio de arte dramático y se enroló en nuestra compañía, mi padre le fue dando papelitos como decimos en el argot y poco a poco ha ido... Esta noche hace de partner conmigo, un mano a mano ahí los dos solos.

Antonio Romero en La cena de los idiotas, Portón del Teatro, compañía Eslava. Foto: A. Doctor / El Ágora

¿Qué futuro le ves tú a tú forma de hacer teatro?

Quieren cargársela pero no van a poder con nosotros.

David González Rizzo en La venganza de Don Mendo, compañía Eslava 2. Foto A. Doctor El Ágora

Como habrás comprobado, aquí en Alhaurín se espera ya el siguiente año. El año pasado fueron cinco obras, cuatro comedias, un Don Mendo magnífico. Este año tenemos cuatro comedias y un drama suspense. ¿Cómo elegís las obras que vais a llevar a cada lugar?

Intervienen muchos factores. Normalmente, cada maestrillo tiene su librillo pero normalmente nosotros una vez concretadas las fechas y las condiciones del contrato, pues a la hora de programar, enviamos un boceto de programación tal y como nosotros entendemos que debería ir y sobre ese boceto lógicamente somos susceptibles a cualquier recomendación, objeción, sugerencia desde el área de cultura de ese ayuntamiento porque a veces puede ocurrir que alguna de las obras que proponemos ya la han puesto en escena el grupo de teatro amateur de la localidad, o nosequé compañía la puso hace un par de temporadas. Es un poco galimatías porque tienes que ver qué va en la plaza anterior, qué va en la plaza posterior para no volvernos locos y no tener que hacer tropecientas obras porque al final ya se puede producir un cortocircuito en la mente de algún actor.

Quizá el aplauso del público sea nuestra mayor recompensa; institucionalmente no está suficientemente valorado

Pero esta pregunta creo que necesita esa pregunta un mayor desarrollo, Ángel. Me preguntabas sobre el formato, el repertorio... No está reconocido ni mucho menos -a todos los niveles quiero decir-, el esfuerzo tan grande que hacen los profesionales de llevar un repertorio tan amplio y hacer que durante unos días, una ciudad de 50.000 o de 100.000 habitantes o de 10.000 o de 5.000 se pueda sentir un poco Madrid o Barcelona; el hecho de poder disfrutar de una cartelera pues ese hecho animal no está lo suficientemente valorado pero a ningún nivel.

Quizá el público y el aplauso del público sea nuestra mayor recompensa pero desde luego, institucionalmente no está suficientemente valorado. Ni incluso dentro de nuestra profesión. Cuando a nuestros propios compañeros les comentamos el formato, se echan las manos a la cabeza y nos dicen que eso no puede ser, que estaremos haciendo chapuzas y que las comedias no se pueden hacer como churros. Comentarios que incluso notas que van con cierta sorna, «pero bueno; estos ¿qué están haciendo?». Eso duele porque esta compañía que se fundó en los años 60, estamos hablando de más de medio siglo al pie del cañón con un mismo formato, un formato que era el común denominador de las compañías que salían a provincias como se decía antes. No hace tanto de eso.

Y sin embargo hoy en día nos hemos quedado como una especie de locos románticos que van haciendo por ahí lo que pueden y realmente yo creo que el esfuerzo encomiable que hacen nuestros actores de noche a noche hacer un registro diferente, saltar de un género a otro, tocar hoy a Frederick Knott. Pasado mañana a Francis Veber. Al otro, Jardiel. Alfonso Paso, Jacinto Benavente, luego Miura. Clásicos contemporáneos, clásicos de toda la vida, grandes éxitos del teatro europeo y americano más actual con adaptaciones rabiosamente frescas como la que hemos puesto de sé infiel y no mires con quién o como la que ponemos esta noche de La cena de los idiotas. No está lo suficientemente valorado ese tremendo esfuerzo que supone.

La cena de los idiotas, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

Los que tenemos una edad, que veíamos el Estudio 1, que yo creo que muchos tenemos el gusanillo del teatro por ver a un Rodero haciendo Calígula, a Alfonso Paso actuando en su obra Nerón-Paso, también de Pedro Osinaga…

¡Grandísimo actor! Y al que no se ha rendido a la hora de su muerte, no se ha rendido el homenaje y el reconocimiento que debía haber tenido. Porque fue uno de esos hombres que ya han desaparecido o han ido desapareciendo, pero esa raza de primeros actores cómicos de, voy a emplear un símil taurino y a mí no me gusta la tauromaquia, pero esos primeros espadas de nuestro mejor teatro cómico nacional, que además eran emprendedores, tenían compañía propias, eran cabeza de cartel, arriesgaban su patrimonio muchas veces invertían, hipotecaban su casa para conseguir mejores escenografías, mejor publicidad, una gira más ambiciosa… y ¡se iban durante un año! A mi mente vienen Pedro Osinaga, Arturo Fernández o incluso Paco Martínez Soria. Joaquín Kremel en una época más moderna, Paco Morán, toda esta gente que realmente se la jugaban. Son esa raza de primeros actores cómicos, cabezas de cartel, que llevaban su compañía propia arriesgando su patrimonio y que en toda España la han esperado con los brazos abiertos. Esa raza han ido desapareciendo y precisamente por eso, porque no han sido suficientemente reconocidos y valorados.

Yo creo que esos actores sí que tenían la piel dura de hacer lo que hacéis vosotros ahora. ¿Crees que los actores jovencitos -sin tono peyorativo- que hay ahora pueden favorecer la continuidad de este tipo de teatro?

Ahora más que tener una cierta experiencia en las tablas, pues te miran el número de seguidores en las redes. Es algo realmente denigrante

Yo el otro día, por ejemplo la última cosa que he hecho en televisión, que tuve un par de secuencias con Belinda Washington, simpatiquísima actriz, pero bueno había uno de los actores que intervenían conmigo en ese capítulo. Curiosamente llamó la atención del director y se sentó con él y bueno, actores de toda la vida que estábamos allí no nos prestaron ni la mitad de atención que a este chico que había hecho un par de cositas de tele y no había hecho nada de teatro. Y estuvo con él departiendo buena parte de la mañana, pues todo, porque se le ocurrió mencionar que tenía no sé cuántos miles de seguidores en las redes sociales.

Es algo que cada vez se está poniendo más de moda en este mundillo, por lo visto ahora más que tener una carrera de arte dramático o más que tener una cierta experiencia en las tablas, pues te miran el número de seguidores en las redes. Es algo realmente denigrante. Yo no resto la importancia a las redes sociales ni a la función que cumplen pero me parece lamentable que un director se guíe por esto. Si tú estás trabajando con un actor o con una actriz; fíjate en su talento y en sus cualidades interpretativas. Lo otro, es un dato.

Usted puede ser un asesino, compañía de teatro Eslava, Portón del Teatro. Foto: A. Doctor / El Ágora

Por ejemplo, no sé cuál es tu opinión del público en Alhaurín. Ayer me sorprendió como espectador, normalmente las obras casi nunca las puedo disfrutar plenamente porque estoy mirándola a través de la cámara. Pero lo que tú dices, el público espera un registro que en el caso tuyo, ni hablaste ni dijiste nada, simplemente te moviste por el escenario y en alguno de tus movimientos la gente se reía. ¿Esperabas algo así?

Muy buena, no es por dorar la píldora pero igual que muchas veces el público lógicamente -y está en su derecho que para eso se sienta a ver un espectáculo de dos horas y para eso ha pasado por taquilla- pero igual que el público enjuicia la labor de un artista y cataloga como bueno o malo en este caso a un actor. O a una compañía. Lo que muchas veces no saben o no caen en ello, es que por dentro esos artistas también catalogan al público; hablamos.

Una vez que hacemos mutis o en el camerino cuando ha terminado la función pues siempre decimos «el público de esta noche chapeau» o «qué flojito el público de esta noche, lo que les ha costado reírse, qué fríos»… o «¡madre mía qué caliente!» En este caso, el público de Alhaurín es que enarcas una ceja con intención y es una explosión. ¡Lo pillan todo! El otro día alimentaron mi ego cosa mala: Salí a escena y escuché perfectamente a un marido decirle a su mujer “ahí lo tienes, míralo, ya puedes quedarte tranquila”.

La cena de los idiotas, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

Desde el escenario, se ven, se ven las caras, hay que lanzar la mirada de veterano; no hay que mirar descaradamente al público porque eso en teoría es la cuarta pared de una habitación. Pero hombre, sí que de vez en cuando, esa miradita de veterano, no descarada, para ver un poquito las caras porque la cara es el reflejo del alma. Realmente ahí cuando ves la felicidad dibujada en el rostro de los espectadores, eso es muy gratificante.

Una pregunta un poco negra. ¿Hasta cuándo piensas estar en el escenario?

La respuesta es más negra todavía que la pregunta. A mí la idea de morirme en el escenario en plena representación, hombre es un poco desagradable, sobre todo para el público aunque siempre pueden decir, ¡mira qué bien ha hecho el muerto! Y también puede que alguien haga un chiste diciendo «es que estaba pa’ matarlo». Pero la verdad es que el hecho de que hasta que el cuerpo aguante sobre las tablas de un escenario, hombre pues sí, desde luego.

La cena de los idiotas, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

El teatro, ¿cómo está?

El teatro es un enfermo con una salud envidiable. Yo desde que nací he oído que el teatro está en crisis, siempre lo he oído. Cuando era verdad, cuando era mentira y cuando era medio verdad y medio mentira. En Barcelona es una pena todo lo que está pasando porque Barcelona siempre ha sido un grandísimo referente para el teatro en España e incluso en muchas ocasiones, incluso por delante del propio Madrid. Y es una pena que esté allí como está la situación, sobre todo a nivel cultural. Yo llamo por teléfono a ayuntamientos de la zona y me dicen taxativamente y sin ningún tipo de rodeos, que el teatro en castellano no interesa. Pero luego van allí teatros en castellano y abarrotan.

En la taquilla no se le puede preguntar a la gente de dónde viene, qué piensa ni qué vota ni qué va a tomar después de la función

Y en Madrid, cuando vienen espectáculos en catalán -que el catalán no es idioma oficial en Madrid- y vienen espectáculos a Madrid en catalán, llenan y abarrotan y hay que sacar la entrada con mucha antelación. Luego el castellano, que allí sí es idioma oficial, no haya esa misma receptividad por parte de las instituciones. Es muy lamentable.

Un artista tiene que ser artista para el público; en la taquilla de un público no se le puede preguntar a la gente de dónde viene, qué piensa ni qué vota ni qué va a tomar después de la función. Es una cosa que sí que quiero poner en su debida importancia: hay comunidades autónomas con lengua vernácula y no hablo solamente de Cataluña y del País Vasco sino todas aquellas que tienen lengua vernácula, Valencia, Baleares, Navarra, Galicia... Donde cada vez se está implantando más, incluso por ayuntamientos gobernados por el Partido Popular, que te dicen que si no es gallego, o si no es euskera o si no es catalán, «aquí no entras». Y realmente no sé pero estamos llegando a un momento en que una compañía de teatro profesional que trabaja en español no puede mermar su gira porque en la mitad del territorio su propio idioma está marginado. Es que es absurdo.

Haciendo un símil futbolístico. El público del Real Madrid creo que es el público más exigente que hay en Europa, ¿en el teatro ocurre un poco lo mismo? ¿Qué agradeces más, el público exigente o un público que en un momento dado ni conozca la obra y que se ría?

Yo sé lo que es estar en el Bernabéu, soy bastante asiduo del Bernabéu y la verdad es que igual que en el Calderón antes -ahora Metropolitano-, ellos les perdonan todo. En el Bernabéu no. El público del Bernabéu es un público muy exigente. Yo... Quizá ni tanto ni tan calvo, ¡me quedaría con el público del Rayo en ese caso! Ni que nos perdonen todo ni que no nos pasen ni una; creo que como en todo, un puntito intermedio no está mal pero hombre, sí que me gusta un público exigente y a la vez un público… A mí me agrada mucho esas situaciones en las que un actor se equivoca o suelta alguna barbaridad o roza o dice un camelo que pilla to quisqui, que incluso los que estamos en escena soltamos el trapo; es decir, nos reímos porque no podemos aguantarnos de lo que acaba de pasar y el público lo celebra con los actores. Y termina aquello en un aplauso y carcajadas. Es uno de los momentos más bonitos que puede haber.

Mira Ángel, a mí me gusta sorprender. Yo creo que realmente la gente huye de lo previsible. Aunque sea perfecto, si es previsible, aburre. Y muchas veces en la imperfección… Yo soy consciente de que el repertorio hombre, somos muy profesionales y desde luego yo llevo un elenco de especialistas importantes pero sí que es verdad que esta dinámica de una obra hoy y mañana otra diferente, cinco días, cinco obras, pretender que todo salga absolutamente perfecto es un poco quimérico. Entonces siempre hay cositas, quizá que no llegan al público pero si se queda entre nosotros, como dice Dani Rovira son momentos que se queanpatí pero cosas que realmente sacamos su punta y nos reímos y tal. Pequeños fallitos.

La venganza de Don Mendo, compañía Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

Encima os divertís trabajando

¡Claro! Pero perdona, me ha dado un calambre en la pierna.

¡Como gran futbolista! Y que estamos ya acabando la entrevista…

Ay, ay, ay. Pero aquí no tenemos masajista.

Bueno, ¡pues yo te traigo uno rápidamente!

Ay, ay, ay. ¿Esto sabes por qué es?

Pues porque como ya estamos casi al final del partido, ya te dan tirones. Esto seguramente es para perder tiempo

Ay, ay, ay. Pero eso no lo publiques.

Claro que lo publico, ¡estás perdiendo tiempo a la espera de que el árbitro pite penalti! Lo que no sabes es que como pierdas mucho tiempo esto acaba en tarjeta amarilla.

David González Rizzo,Portón del Teatro, compañía de teatro Eslava. Foto A. Doctor El Ágora

Después de la lesión –y ya no alargamos más-, agradecerte tu amabilidad, el tiempo este, el desayuno, por acercarnos un poco más al teatro, a tu trabajo y al de tu compañía. Y por ser una persona tan asequible para este tipo de charlas. David, ha sido un placer y tras un apretón de manos, ¿te apetece otro café antes de irnos?

Venga, sí.