• Diario Digital | Lunes, 18 de Diciembre de 2017
  • Actualizado 13:44

NO LO DEJARÉ EN UN DESCAMPADO O EN UN DESGUACE

Yo no lo abandonaría

Él me había llevado y traído durante unos cuantos años sin una queja, siempre respondiendo a la primera y solo pidiendo a cambio sus revisiones y que lo limpiara con cierta frecuencia

El Ágora | Archivo
El Ágora | Archivo
Yo no lo abandonaría

Calor, calor. Llegaron las vacaciones de verano y con ellas, el tiempo de descanso, de estar con la familia. De la playa, los helados, la piscina, los viajes y los desplazamientos. Desplazamientos, llevo un mes para decidir si viajo con avión, tren o autocar, todos esos medios me plantean más problemas que hacerlo mi coche, la autonomía que me da mi coche con una edad razonable no me la da ningún otro medio. Decidido, coche.

Este viaje es un homenaje a los 2000 cc y 150 cv de mi aerolito en forma de coche. 3.000 km es la propuesta de viaje, faltan dos días y ya tiene hecha sus revisiones –cambios de filtros, líquidos y neumáticos nuevos- cuando lo saco del taller, hasta suena mejor o es la impresión que me da. Lo miro por delante, lo rodeo y lo veo tan atractivo como el primer día que lo saqué del concesionario.

Día de ponernos a devorar kilómetros y hacer las paradas pertinentes, las paradas pertinentes son las de los restaurantes de carreteras o en ciudades marcadas en el camino. Al repostar en la primera gasolinera vi un letrero que me llegó al corazón, la imagen era la de un perrito en el centro de una carretera con la frase “él no lo haría” . Estaba tomándome un café pero tenía enfrente el letrero y en su línea estaba mi coche.

¿Sería un mensaje sobre lo que quería hacer? No os lo he dicho, pero este viaje es un homenaje a mi coche, era con la idea de disfrutar los últimos días en su compañía. Hace unos días que di la paga y señal de un nuevo coche que se adaptaba más a las necesidades actuales. Buscando el coche que necesitaba, vi un anuncio de compramostucoche.es, la tasación que me hicieron se ajustó a lo que consideraba que valía y acordamos la venta.

¿Tendrán alma los coches?,  no sé si fue una casualidad el que aparcara al lado del letrero del perrito, si era una llamada de atención a mi conciencia, él me había llevado y traído durante unos cuantos años sin una queja, siempre respondiendo a la primera y solo pidiendo a cambio sus revisiones y que lo limpiara con cierta frecuencia, él me ha protegido a mí, yo lo he protegido a él, siempre he procurado aparcarlo en sitios que tuviese el suficiente espacio para que la puerta de otro coche no ralle la del mío, lo he aparcado a la sombra o lo he protegido con el parasol de propaganda de un banco para que el cuero del volante no se deteriore.

Estoy convencido que con el nuevo propietario se sentirá a gusto y lo cuidará igual que lo ha hecho conmigo, yo no lo dejaré en un descampado o en un desguace como la llamada de atención del cartel con el perrito abandonado. Me tomé el café y me puse de nuevo al volante para continuar nuestro camino, el habitáculo estaba fresco, aún conservaba los 20º del climatizador, por delante nuestro teníamos un camino para disfrutar de este viaje, como siempre el respondió al ponerlo en marcha y yo le correspondí pisándolo de forma suave y progresiva hasta alcanzar la velocidad adecuada.