• Diario Digital | Miércoles, 19 de Septiembre de 2018
  • Actualizado 01:47

Un Jueves Santo inolvidable y legendario

Foto: A. Doctor / El Ágora
Foto: A. Doctor / El Ágora
Un Jueves Santo inolvidable y legendario

El de ayer fue un Jueves Santo histórico, de leyenda, inolvidable, espléndido, de los que se quedarán en la retina durante muchos años. La Guardia Civil, la Hermandad de los Moraos y el pueblo de Alhaurín de la Torre sellaron un lazo inquebrantable, que se certificó en varios momentos de la jornada.

Por la tarde fue inaugurado el monolito dedicado a la Benemérita, con la presencia del director general de la Guardia Civil, José Manuel Holgado, y numerosos mandos oficiales del instituto armado. A continuación, durante el pasacalles de las bandas, las autoridades municipales, cofrades y del instituto armado impusieron medallas a más de una veintena de guardias civiles que estuvieron en la procesión. Igulamente, un grupo de integrantes del Colegio de Guardias Jóvenes y un escuadrón compuesto por agentes de diversos lugares -Aranjuez y Valdemoros- y del Puesto Principal desfilaron en la procesión.

A las ocho de la tarde comenzó el desfile por las calles del centro, que resultó brillante, solemne, emotivo, sencillamente inolvidable, y con más feligreses y visitantes en la calle que nunca.

Hasta cinco bandas participaron en el desfile del día grande de la Real Hermandad de Nuestro Padre Jesús Nazareno del Paso y María Santísima de los Dolores: Cornetas y Tambores El Carmen del Perchel, Agrupación Musical Cristo de la Expiración de La Rambla (Córdoba), los Boinas Morás (Cornetas y Tambores) de Alhaurín el Grande, así como la Municipal de Música y la de Cornetas y Tambores Nuestro Padre Jesús, de la propia Hermandad.

El recorrido estuvo cargado de momentos muy intensos, desde los toques de campana de honor por parte de los hermanos de la cofradia María Plaza y José Manuel Subires, hasta la bendición de Nuestro Padre Jesús a medianoche en la plaza de San Sebastián, en medio de una enorme expectación, asi como los encuentros de los dos sagrados titulares.

El broche de oro lo puso en el encierro la interpretación, por parte de todos los hombres y mujeres de trono, de las obras 'Padre Jesús Nazareno' y 'Salve María', en lo que fue el final de uno de los Jueves Santo más redondos que se recuerdan.