• Diario Digital | Domingo, 27 de Mayo de 2018
  • Actualizado 05:36

Cataluña vs Catalunya

Comparto esta frase que la encuentro apropiada para este artículo de opinión “Debemos reconocer la plena igualdad de todas las personas an Dios y ante la Ley, y en los cuerpos gubernamentales. Debemos hacerlo no porque resulte ventajoso económicamente, aunque lo es; no porque las leyes de Dios así lo dispongan, aunque así lo disponen, y no porque las gentes de otras tierras así lo deseen. Tenemos que hacerlo por la razón única y fundamental de que es la correcta” –Robert Kennedy-

Cataluña vs Catalunya

El pasado diciembre pasé las navidades en Barcelona. Hacía tiempo que no visitaba la Ciudad Condal y sorpresa, a simple vista sigue igual que siempre, pero a la que te paseas por sus calles, por sus instituciones, empiezas a darte cuenta de las ocurrencias con las que se está gestionando la ciudad, desde la Plaza San Jaime –Ayuntamiento y Generalidad-

He vivido algo más de 35 años en Barcelona y en todo ese tiempo nunca había visto unas diferencias tan palpable, en cualquier calle aún se ven banderas de España rodeando a las estrelladas y a la inversa tres cuarto de lo mismo, en una sola calle he visto más banderas españolas que en los 35 años en los que viví en Barcelona.

Y el choque de lenguas y no para besarse con pasión, todo lo contrario, para lanzarse dardos como si en ellos les fuera la vida. Es evidente la contaminación que hay en una parte de la población, la culpa es de tres factores muy evidentes; primero: la Educación que se está dando en las aulas desde hace treinta años, segundo: la información, este factor es la punta de lanza de la ruptura contra España –este apartado necesitará otro artículo de opinión- el “agiprop” que hora a hora, día a día y año a año inunda los hogares de los catalanes y no catalanes con su plan expansionista y tercero y posiblemente el peor, el enfrentamiento interesado que los políticos con partidos cocinan todos los días.

Puigdemont o “puigmelón” como le llaman algunos, un político puesto para tapar las corruptelas de su anterior partido y que se ha creído el emperador Claudio de la antigua Roma, al que nominaron emperador la guardia pretoriana, era el personaje supuestamente más maleable que se encontraron escondido tras unas cortinas, ¿será por la similitud del peinado? Exiliado en Bruselas, o asilado a costes pagado, que raro, un republicano que se asila en un país monárquico y viviendo a cuerpo de rey, ya no quedan republicanos de verdad. Y desde la capital del reino de Bélgica es como quiere gobernar la Republica de Catalunya.

El esperpento de esta situación mantenido con el apoyo sui generis de su partido en Barcelona y de ERC, CUP, Comunes y no se quien más, ahhh y los que están en Estremera. De todos los que apoyaban el independentismo un buen puñado se han bajado del barco y otros lo siguen apoyando de forma disimulada, es humano, se están jugando un sueldazo y unas pensiones que nunca, ni en sus momentos más oníricos se las habrían imaginado. La mayoría de todos estos “políticos” estaban en el paro –y con razón- antes de entrar en esta política y son los que están “creando” la nueva Republica de Catalunya.

Catalunya, Las leyes de Jim Crow     

Las leyes de Jim Crow eran unas leyes estatales y locales en los Estados Unidos de América que amparaban  la segregación racial en las instalaciones públicas por mandato, con los lemas “separados pero iguales” y se aplicaba a todos los grupos étnicos no blancos. Esa “realidad” llevó a millones de ciudadanos a unas desventajas educativas, sociales y económicas que en el siglo XXI aún son palpables en los estados del sur. La segregación en las escuelas públicas, en los restaurantes, o en los alojamientos era tan evidente como las que se pueden percibir en Catalunya desde hace dos décadas y con más virulencia el pasado año 2017.

El circo montado por los separatistas, independentistas y antisistema están dejando Cataluña o Catalunya que no la va a reconocer ni los reyes de Aragón. Que le están aportando a la sociedad civil catalana, nada, que se están aportando a ellos, la sociedad política catalana, todo. Estos políticos en su mayoría que no trabajarían en la empresa privada ni haciendo fotocopias, están manejando una autonomía como Catalunya, rigiendo, porque lo hacen desde Bélgica un país que es una monarquía. Desde la Plaza San Jaime de Barcelona que acoge al Ayuntamiento y a la Generalidad se están moviendo los hilos de las ocurrencias de los políticos que por allí pululan como turistas orientales cámara en ristre para hacerse fotos.

Los intereses creados en ese espacio público son monstruosos, desde los balcones, la alcaldesa y el presidente republicano exilado en un país monárquico acusaban a Espanya y a los españoles de que les robaban, no el anterior partido del presidente Puigdemont, no por el caso Caixa Catalunya, agujero más grande que el de Caja Madrid, no por el 3 o hasta el 20% , ni mucho menos porque en seis meses se hayan ido algo más de 3.000 empresas de Catalunya, la culpa es de España.

¿Y el gobierno central que ha hecho? Mantener a los cargos de libre designación, mirar hacia otro lado cuando se habla de los 70.000 mil millones de deuda que tiene la Generalitat, con la educación el ministro del ramo no ve ningún problema, con el altavoz/ces de los separatistas –TV3 y los periódicos regados con euros en cantidades ingentes de todos los españoles- y con los mossos, esto es unas pocas pinceladas del horror, error que se podría subsanar con el manido 155, que de momento no ha servido para nada. Bueno, si ha servido para que el Partido Popular en Cataluña quede como algo residual de lo que pudo ser, y no será hasta dentro de unas décadas cuando se pueda asomar a las instituciones con garantías.   

Yo sigo con mi cantinela de hace unos cuantos años, todo esto se le pondría fin y el Partido Popular desarmaría a todos sus rivales cortando la fuente de financiación de este esperpento, que es la idea de unos iluminados, la Republica de Catalunya.

Comparto esta frase que la encuentro apropiada para este artículo de opinión “Debemos reconocer la plena igualdad de todas las personas an Dios y ante la Ley, y en los cuerpos gubernamentales. Debemos hacerlo no porque resulte ventajoso económicamente, aunque lo es; no porque las leyes de Dios así lo dispongan, aunque así lo disponen, y no porque las gentes de otras tierras así lo deseen. Tenemos que hacerlo por la razón única y fundamental de que es la correcta” –Robert Kennedy-

A. Doctor