• Diario Digital | Lunes, 18 de Diciembre de 2017
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Catalunya: “La tienda de los horrores”.

Comedia, es una autentica comedia el comportamiento de los políticos catalanes, se miran el ombligo, ven la pelusilla que hay en él y se ríen, hasta hacen concurso de ver quien tiene más, piensan que ese es el eje de España, su ombligo.

Catalunya: “La tienda de los horrores”.

Catalunya desde principios de los 80 se ha convertido en la pequeña tienda de los horrores y lamentablemente no tiene nada que ver la genial película de Frank Oz. Aquella abarcaba los géneros de  comedia, terror y musical al mismo tiempo.

En la pequeña tienda de los horrores que se ha convertido Barcelona, a la que desde el resto de España llamamos Catalunya. También se dan todos los ingredientes de la película, pero por separado, eso la convierte en infumable.

Comedia, es una autentica comedia el comportamiento de los políticos catalanes, se miran el ombligo, ven la pelusilla que hay en él y se ríen, hasta hacen concurso de ver quien tiene más, piensan que ese es el eje de España, su ombligo. Viven anclados en el pasado, pasado industrial, cultural y social como no había otro hasta hace dos décadas.

La estulticia de los políticos que han regido –es lo que les gustaría ser reyes-  los destinos de una de las comunidades más rica de Europa y la están embruteciendo a pasos agigantados. Aquí se puede aplicar la frase de Alfonso Guerra de que a España no la iba a reconocer ni la madre que la parió, tras el paso de estos “politicuchos” no cabe la menor duda que Josep Tarradellas –primer presidente de la democracia en Catalunya- tampoco.

Terror, para los habitantes de Barcelona, insisto, para la Generalitat, Catalunya se concentra en la provincia de Barcelona, las otras tres ni pinchan ni cortan, son meras comparsas. Terror, porque se está laminando el otro idioma oficial, el español. Dice la leyenda urbana que el régimen del dictador Franco intentó acabar por todos los medios con el idioma catalán. Curiosamente cuando el catalán se convirtió en idioma oficial junto con el español un porcentaje elevadísimo lo hablaba y hasta muchos lo escribían con soltura.

En unos pocos años, esto no se podrá decir del español en Catalunya, si se sigue con la persecución actual. Seguro que muchas personas discreparan de esta opinión, pero a las pruebas me remito. La Generalitat ha creado una oficina de persecución de las empresas que rotulen en español y no en catalán, esta oficina les cuesta a los catalanes 28 millones de euros cada año, pero no se paga a las farmacias o se eliminan camas de los hospitales, porque no hay dinero.

La Generalitat se ha encargado de crear su propia memoria histórica y tiene a unos palmeros muy distinguidos que sin venir a cuento te la cuentan y te la explican con todo género de detalles y es cuando se los rebates o admites que todo lo que has leído y vivido era una irrealidad.

Irrealidad en la que viven unos cuantos contentos y felices, Rafael de Casanova un héroe, Cervantes y su Quijote catalanes del Maresme, Colon otro catalán de pro, menos Agustina de Aragón que si era catalana y como la llamaban de Aragón no se han atrevido a decirlo y el futbol, el único equipo catalán el Barça, equipo fundado por un suizo que ha conseguido su mayor esplendor con un argentino como Helenio Herrera, un húngaro como Kubala o el clan holandés de Cruiff y Rinus y ahora han llegado al zenit con otro argentino, Messi para algunos considerado el mejor jugador del mundo.

Musical, siempre están con la misma cantinela, dame más, quiero más y lo peor es que se lo dan, nunca tienen bastante. El AVE Barcelona / Madrid / Barcelona tendría que estar vigilado por un grupo de GEOS cada diez kilómetros por la cantidad de dinero que transporta, con una sola canción como sonido “Money,Money” traducido “pasta,pasta”.

Si no habéis tenido la oportunidad de ver la película “La pequeña tienda de los horrores” os la sugiero, en particular la de 1986. El argumento es: Seymour (España) un dependiente de una floristería encuentra una misteriosa planta extraterrestre durante un eclipse solar. Seymour (España) llama a la planta “Audrey II” (Catalunya) que así se llama la chica de la que él está enamorado. La planta está un poco escuchimizada, Seymour (España) de forma casual se corta un dedo y las gotas de sangre caen en la boca de la planta carnívora ¿no os he dicho que la planta era carnívora? Pues sí, era muy carnívora, esas gotas de sangre la reviven le dan un vigor y un color maravilloso.

Seymour (España) se da cuenta que cada día tiene que darle su sangre “Audrey II (Catalunya) cada día quiere más y más. Mientras la planta crece y crece hasta ya no caber en la floristería, Seymour (España) se debilita ya no le queda sangre para todas las exigencias de “Audrey II” (Catalunya).

Ya se alimenta de cuerpos de las personas que rodean a Seymour (España) el dentista sádico, también al dueño de la tienda. Igual que las comunidades que rodean a Catalunya, Valencia, Baleares y Aragón si se pone a tiro. Seymour (España) decide cortar por lo sano y mata a la planta –por accidente- y final feliz.

Pero no, la película tuvo otro final que fue eliminado. La planta (Catalunya) se comía a Seymour y Audrey y se vendían esquejes por todo Estados Unidos en esta historia España y las plantas dominaban toda la península, que horror. Esperemos que nuestro Seymour (Rajoy) deje ya de alimentar y hacer crecer a la planta y la tienda vuelva a ser lo que era y no la de los horrores en la que se ha convertido.

* Nota de la edición: Este artículo fue publicado por primera vez en "El Ágora" el 29 de marzo de 2013.