• Diario Digital | Sábado, 19 de Enero de 2019
  • Actualizado 19:51

La corrupción asimétrica

Frase dedicada por mi parte a los protagonistas de este artículo “La soberbia es una disciplina que surge a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder” José de San Martín

La corrupción asimétrica

En los últimos años la corrupción en España es el caballo de batalla que utilizan los partidos políticos. Unos para restregárselo por la cara al contrario y los otros para aplaudir y utilizarlo mientras a ellos no les salpique.

Para mí la corrupción asimétrica son los casos de Rita Barberá o los ERE, La Púnica y los de Pujol y así podríamos poner a los doscientos del PP y los doscientos sesenta del Psoe o los de Izquierda Unida o Podemos.

Para el PP, Rita Barberá se ha convertido en Belcebú. Presuntamente ha blanqueado 50.000 euros para el PP, digo presuntamente ya que de momento la ley contempla esta figura, la de presunta. Hay 50 investigados a 1.000 euros cada uno. Para una parte del PP se ha perdido la presunción de inocencia, por las negociaciones con Albert Rivera. La exigencia de Ciudadanos al PP, es que cualquiera que esté bajo la sospecha de la corrupción, tiene que dimitir, sí o sí.  Para el PSOE, -Pedro Sánchez en particular- la corrupción en las filas y alrededores del PP es corrosiva, hedionda. No como la del PSOE en Andalucía, esa es culpa del PP 

Estos dos partidos, casi dinosaurios –lo digo por la antigüedad de sus ideas, no carentes de ambigüedad-  De vez en cuando ofrecen un sacrificio humano, siempre hay un Griñan un Chaves, o una Rita y hasta un Soria a quien ofrecer a los dioses como ofrenda cruenta. ¿Y después de los sacrificios qué? Nada, dos semanas o menos encabezando noticias y a la tercera ya ni se les recuerda, salvo que tengamos elecciones y en el armario muevan perchas y se los encuentren colgaditos y con collares de bolas de alcanfor o naftalina, para que no huelan o se estropeen y los vuelvan a sacar.

Y después hay la otra corrupción, de los que no se consideran corruptos. Ellos son espíritus libres, de los que colocan en ayuntamientos a familiares, amigos, amigos de familiares, novias, novios, maridos, ex novias, ex novios y todos con unos sueldos que hasta ese momento no ganaban y eso el que ganaba algo por trabajar. Los méritos para esos puestos y cargos es lo de menos, lo importante es la proximidad. Pero eso no es corrupción.

Se puede considerar corrupción que un político como Albert Rivera llegue al País Vasco y excrete durante un desayuno de Nueva Economía Forum, dos días antes de la celebración de las elecciones autonómicas, “que había que abrir la mano a la convivencia para que no haya líneas divisorias, para que no haya ni buenos ni malos, para que en el País Vasco paséis página…”. Rivera, que supuestamente es el azote de los políticos corruptos –bien hecho- pero que no se aplica la misma vara de medir. Entre sus premisas está el no pactar con los nacionalistas, pero no le da ningún empacho pasar página con el terrorismo.

Alberto Rivera está tocando demasiadas teclas y ha perdido el compás. Pretender ocupar en el País Vasco el espacio que tienen PNV, Bildu, Podemos, PSOE o PP, vendiendo el mismo programa que los nacionalistas o separatistas es pinchar en hueso y así las urnas se lo han dicho. El profesor Petrus C. van Duyne, es reconocido por sus trabajos sobre la corrupción y una de sus definiciones es: “La corrupción es una improbidad o deterioro en el proceso de tomas de decisiones en el que el tomador de decisiones se desvía o exige desviación del criterio que debe regir su toma de decisiones, a cambio de una recompensa o por la promesa o expectativa de una recompensa. Si bien estos motivos influyen en su toma de decisiones no pueden ser parte –legítima- de la justificación de la decisión”  Pues por esta definición Rivera y Ciudadanos también entran en el apartado de corruptos asimétricos.

 Frase dedicada por mi parte a los protagonistas de este artículo “La soberbia es una disciplina que surge a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder” José de San Martín

A Doctor