• Diario Digital | Lunes, 18 de Diciembre de 2017
  • Actualizado 13:45

¿Diálogo?

Decía José de San Martín “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder” y la suerte es que no conoció a Pablo Iglesias o Pedro Sánchez, de haberlos conocido, le habría puesto sus nombres a los pobres infelices mortales.

Esta es la palabra más pronunciada este mes y con la peor de las intenciones. Se les llena la boca con esta palabra a quienes no tienen la menor intención de ponerla en práctica. ¿Diálogo? o ¿Dialogo? Dialogo conmigo mismo que soy el más listo y al que se me ponga enfrente que me escuche y que me atienda y me entienda, así piensa cualquier político que está apoyando el golpe de estado.

¿Dialogar? estas semanas no se busca el dialogo, lo que algunos llaman dialogo, la realidad es debatir y el fin es ganar en la argumentación, afirmando el punto de vista propio y desacreditando el de las demás personas y partidos. Se han ofrecido mediadores como Pablo Iglesias, un político que utiliza cualquier método que no sea el dialogo para ir laminando a cualquiera de sus compañeros de partido que no piense como él.  

Político.- Persona que se dedica a la política, interviniendo o aspirando a intervenir en el gobierno de un Estado, comunidad o municipio. Este último mes, de estos he visto pocos. Decía José de San Martín “La soberbia es una discapacidad que suele afectar a pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una miserable cuota de poder” y la suerte es que no conoció a Pablo Iglesias o Pedro Sánchez, de haberlos conocido, le habría puesto sus nombres a los pobres infelices mortales.

En estas semanas a estos pobres políticos e infelices mortales, que se les ha llenado la boca con la palabra dialogo, la han utilizado como una herramienta para precisamente no buscar ningún dialogo. Todos esos pobres políticos que la utilizan, no se han planteado el interlocutor válido. El único interlocutor válido se llama Constitución y Congreso.

En particular hay dos personajes siniestros que intentan meter el cazo para transgredir la Constitución, Pablo Iglesias y Pedro Sánchez, que se han puesto a disposición para llevar las maletas de los golpistas.  

Pablo Iglesias, aspira llegar a gobernar un solar de 505.990 km² que es lo que le gustaría que se convirtiera España. Iglesias al menos es claro, ¿pero Pedro Sánchez? es casi más peligroso que Iglesias, ya que no sabe lo que quiere, hoy está apoyando al gobierno, mañana quiere que España sea un estado plurinacional, al día siguiente exige que hay que dialogar con el golpista Puigdemont, se mueve en función de los pellizcos que le dan sus mayores o los que le dan desde el sur. Este pobre e infeliz mortal que solo quiere su cuota de poder, es un peligro permanente.

¿Hay que dialogar con los golpistas o aplicar la Ley? La gestión de Mariano Rajoy con respecto al golpe de estado es manifiestamente mejorable. Es posible que aún esté a tiempo, de momento el daño que está sufriendo Cataluña tardará en reponerse seguramente bastantes años. Quizás la decisión más coherente habría sido echar a los golpistas de Cataluña. Su tejido empresarial no tendría que haber emigrado, no sé en cuanto se cuantificará en euros.  

¿Qué están pidiendo los golpistas? Se han planteado las consecuencias para los más de 7,5 millones de habitantes de Cataluña y para los casi 40 millones del resto de españoles. Pobres infelices mortales que se encuentran de golpe con una mísera cuota de poder.

A. Doctor