• Diario Digital | Martes, 21 de Noviembre de 2017
  • Actualizado 11:00

¡¡¡Se me ha caido el pene!!!

En resumen si esto nos sucediera a los humanos, me repulso, me convulso, me abismo, me licuo, me disuelvo, me aniquilo, me petrifico, me solidifico, me deterioro,..
¡¡¡Se me ha caido el pene!!!

A mí no,  por Dios. Eso es lo que dice una curiosa criatura cuando tras realizar el coito se le cae el pene. Es triste perder un órgano ¡¡¡pero este!!! No os preocupéis en exceso la Naturaleza es sabia y al cabo de 24 horas premia al “bichit@” con otro de similares características, el/la “afortunad@” es una criatura que tiene la particularidad de ser hermafrodita.

La babosa “Chromodoris reticulata”  así se llama el “bichit@” hasta el nombre lo tiene difícil, resulta que tiene un pene de usar y tirar. No sé si es práctico, ni tan siquiera si es doloroso, pero tienen que ser un trastorno… y una alegría al ver que no todo está perdido y que al día siguiente se levanta como nuev@.

Más de uno habrá oído o dicho la frase “se me han caído los güevos” por suerte no es real, pero en este “bichit@” si. Este descubrimiento lo han hecho unos científicos de la Universidad de Tokio, encontraron a nuestra protagonista en aguas del Pacifico. Los científicos observaron como auténticos “voyeur” 108 acoplamientos de parejas en un acuario que tenían para el estudio. ¿Se imaginan a los científicos japoneses con los ojillos entrecerrados mirando sin disimulo las practicas amatorias de las babosas?

Seguro que estos científicos -que tienen que ser muy suyos- le pondrían nombres a sus preferidos, tales como Rocco, Casanova, Bratt o Toshiro. También sería digno de oír las exclamaciones de estos científicos cuando vieran que nuestros protagonistas perdían el pene de la forma como lo perdían, la fémina al terminar la copula tiene “la mala idea” de arrancárselo, eso no queda bonito después de una relación, en la que supuestamente debía de existir algo parecido al amor. ¿Se imaginan a los científicos apretando los muslillos tras ese triste y doloroso final? Y las miradas que se cruzarían entre ellos, tampoco deben de tener desperdicios y los comentarios mucho menos.

Vale que las consecuencias de ese final sea, que al día siguiente la babosa esta lista para revista y dispuesta al sacrificio en aras al amor o como lo llamen entre ellas. No doy más detalle que podría herir la sensibilidad de los ánimos  más impresionables. Si seguimos imaginando como sería una conversación de dos babosas con ganas de marcha, sería más o menos así.- Rocco ¿vas esta noche a la fiesta?- Hoy no puedo Casanova, estuve ayer y estoy “falto de recursos” ¿me entiendes?

Ahora cambiemos el escenario y traslademos la acción a los humanos, las novias y las esposas estarían tranquilas. A casa puedes llegar si la cartera o sin el reloj en caso extremo sin el móvil, ¿pero sin el pene? Imaginémonos las preguntas ¿no te falta algo? ¿creías que no mi iba a dar cuenta? ¿de dónde vienes? seguro que has estado con una babosa, -eso lo diría con mucho desprecio- que situación más delicada y a todo esto sin entrar en la morbosidad de las respuestas del baboso.

En resumen si esto nos sucediera a los humanos, me repulso, me convulso, me abismo, me licuo, me disuelvo, me aniquilo, me petrifico, me solidifico, me deterioro, me marchito, me zapo, me descompongo, me advierto, me invierto, me olvido, me recuerdo etc. Y otras cosas peores que no cuento por deferencia a los lectores. Pero  la esperanza no se pierde, porque cada veinticuatro horas me encuentro con el milagro de la naturaleza que nos premia con él. En la vida de los humanos por suerte esto no ocurre, de ser así donde estaría el aliciente y la felicidad ¿qué es la felicidad? la mayoría de las veces blanco sobre blanco, por eso muchas veces no la apreciamos. Así que mejor como nos ha hecho la naturaleza, sin tener que padecer el dolor de estas babosas con sus circunstancias y sus intermitencias.

PD.- Por favor si alguien quiere comentar, que lo haga de forma jocosa ya que el tema es "doloroso"

*Nota de la edición: Este artículo que hoy rescatamos fue publicado por primera vez el miércoles 13 de marzo de 2013 en el blog de El Ágora.