El Ágora de Alhaurín

  • Diario Digital | viernes, 23 de agosto de 2019
  • Actualizado 08:21
Opinión: Ernestina García

Reflexiones de servilleta. Volver

Regresar, al lugar en que solías despreocuparte al sol, y ver que todo ha cambiado, hasta las viejas sombrillas... Reflexionar, verte con nuevo parasol y renovadas tus varillas....

Reflexiones de servilleta. Este cuerpo

Este cuerpo mío, que tuyo fue y será, del que hiciste jardín en pleno y seco estío sigue siendo tu hogar, refugio, lugar, fortín. Esta carne que transformas en cuna, trono y consuelo,...

Reflexiones de servilleta. Agua

Agua que ahoga, agua que calla, en tierra, escoria, demonios de fragua, contaminan la historia, mientras mares y ríos tragan... Agua pervertida, de almas inundada. Tierra sin alma, tierra...

Reflexiones de servilleta. Nuestra relación

Él lleva conmigo desde 2013. Hemos compartido un hogar cuyo número de ocupantes ha ido oscilando con el tiempo. Juntos, hemos pasado por frío, lluvia, algún que otro granizo y largos estíos,...

Reflexiones de servilleta. Cambio de hora

El cambio de hora, cómo te atonta, ¿verdad? Me cuentas que hace poco, de pronto, en la madrugada del sábado al domingo, a las 2 eran ya las 3. Y no sabes donde queda esa hora, dices. Quizá...

Reflexiones de servilleta: adios, gorriones

Leo en el portal de noticias de Cadena Ser una noticia sobre la desaparición del gorrión. En una década, treinta millones de ejemplares de esta especie, lo que viene a ser una quinta parte del...

Reflexiones de servilleta. Un detalle inesperado

¿Qué ocurre cuando quien menos esperas tiene un detalle contigo? Sin que medie intimidad alguna, de pronto un conocido, incluso un desconocido a veces, expande tu mundo. De la forma más...

Operación insumisa

Al Viento
Niña, no los apagues, ¡nunca! Déjalos emprender vuelo. No estires más sus ondas, ni dobles las esquinas de las páginas de tus...

Normalizar la maldad

Hacer de menos este tipo de actitudes, "porque son cosas de niños" es una de crueldad y y escasez de miras enormes

Buenas noches, princesa...

Puede que a veces estiren el dedo meñique, sólo cuando juegan con esas tacitas tan delicadas, pero saben agarrar lo que es suyo, beber de una cantimplora si van de excursión y comer de todo (¡hasta brócoli!). Sí, creeme.