• Diario Digital | Martes, 17 de Octubre de 2017
  • Actualizado 17:17

El deseo de unos pocos que España se llame Cataluña

“Tras un referéndum que lo votaran unos interesados, se borrará de la historia el nombre de España y volveremos al único, al auténtico, que es ¡Cataluña!”

El deseo de unos pocos que España se llame Cataluña

Visto lo visto y leída las soflamas de los independentistas, amigos de los independentistas –Sánchez e Iglesias- y antisistema variados, llego a la conclusión que unos por unos intereses y los otros aprovechando que el Pisuerga también pasa por Cataluña, quieren llegar a cambiar el nombre  de España por el de Cataluña.

Llego a la conclusión que es lo único que están buscando, voy por partes: Los independentistas –los del intento de golpe de estado- quieren crear una Cataluña que lo compongan con o sin el permiso de Aragón, Valencia, Baleares y comarcas cercanas a esas autonomías, cuando ya gobiernen sobre esas autonomías pedirán la anexión de Navarra y Castilla-La Mancha y así hasta llegar por el oeste hasta Vigo y por el sur hasta Gibraltar.

Tras un referéndum que lo votaran unos interesados, se borrará de la historia el nombre de España y volveremos al único, al auténtico, que es ¡Cataluña!. Por supuesto Iglesias y Sánchez, con el apoyo de Garzón, el que era de IU, llamaran a la desobediencia y a proteger los valores de la antigua y famélica España, cuando quieran hacer una manifestación les recibirán con palmadas en la cara hasta que le silben los oídos y por supuesto que cuando quieran un local para explicar y quejarse de la perdida de libertades y de sus derechos les ofrecerán un espacio algo más pequeño que un kiosko de pipas.

Harán manifestaciones con lemas como la Generalidad no nos puede negar el derecho a manifestarnos y eso lo dirán arropados por pancartas con la cita “Cataluña nos roba”  o el PDeCat los herederos de CiU el partido más corrupto de Cataluña y alrededores, en el Santiago Bernabeu en cada partido se verá la pancarta de “freedon for Spain” Iglesias propondrá a Errejon como ministro de asuntos exteriores y con el dinero que Cataluña le pasara a España para que coma un mendrugo de pan y un vaso de agua, se paseará por el mundo denunciando la represión que ejerce Cataluña sobre España y al mismo tiempo irá abriendo embajadas.

En el gobierno separatista de España, Iglesias como líder supremo –estos líderes todos tienen un pelo muy bonito, Trump, Puigdemont, Iglesias, Kin Jong Un…, le dirá a su ministro del interior, Monedero, que es el más preparado, que las pocas fuerzas de seguridad de las que dispone que a los mossos d´escuadra ni los saluden. La televisión independentista TVE 1 tendrá la obligación de dar cobertura casi las 24 horas del día al portavoz del gobierno español Pedro Sánchez, para que informe a los separatistas españoles de los avances y los logros que conseguirán para el pueblo español, ataremos los perros con longaniza, los jubilados tendrán una pensión mínima de 3.500 euros, les exigirá que los alumnos de los institutos tengan el derecho de poder hablar en castellano/español como mínimo un 25% de las horas lectivas, los comerciantes podrán rotular en español sin que tengan la obligación de hacerlo en catalán sin que les multen.

Cuando los radicales del Partido Popular empiecen con las algaradas en la Puerta del Sol de Madrid, la nueva capital de Cataluña y desde la Generalidad envíen a los mossos a disolver esas manifestaciones con el mensaje del consejero de Economía y Hacienda les hará la promesa de que si se portan bien y deponen esa actitud les concederá más autonomía y más financiación.

La ONU, la Unión Europea, la NASA y los boy scout apoyan sin condiciones a Cataluña contra los separatistas españoles, los periódicos y televisiones más importante del mundo mundial apoyan la medidas que Cataluña está tomando, las empresas más importante de Andalucía están marchando hacia Cataluña por la deriva independentistas que se está tomando y la falta de seguridad jurídica. Ya veremos como acaba todo esto, pero no tiene buena pinta. Espero que este futuro no nos alcance.

El Ágora Global