El Ágora de Alhaurín

  • Diario Digital | Martes, 25 de Junio de 2019
  • Actualizado 13:27

Reflexiones de servilleta. Nuestra relación

Reflexiones de servilleta. Nuestra relación

Él lleva conmigo desde 2013.

Hemos compartido un hogar cuyo número de ocupantes ha ido oscilando con el tiempo.

Juntos, hemos pasado por frío, lluvia, algún que otro granizo y largos estíos, con sus terrales sin compasión.

Se ha adaptado a mí, a mis despistes, inconstancia y cambios de humor.

No siempre he podido o sabido cuidarlo con el mimo y dedicación que merece, aunque, en honor a la verdad, nunca lo he olvidado... Creo que sabe perfectamente que tiene un trocito de mi corazón prendado.

¡Él es orgulloso, tremendamente orgulloso! Aunque no seré yo quien se lo eche en cara. Llega y se va cuando lo ve conveniente, se muestra y comparte cuando quiere, nunca antes, independientemente de cuanto pueda yo anhelar su presencia.

Hablo que mi querido agapanto y sus flores...¿o qué creíais?

Su reinado, es corto: la floración del agapanthus africanus, flor del amor o lirio africano no dura más de dos meses a lo sumo...

¡Pero vaya dos meses! Con ese porte erguido y juncal y sus flores moradas, esparcidas como una especie de exótica biznaga venida de África, que decidió ser malagueña y cofrade. Concretamente, del Dulce Nombre de Jesús Nazareno del Paso … o de Nuestro Padre Jesús, de Alhaurín de la Torre.

Ha tenido que soportar mudanzas, viajes, manos inexpertas...y más recientemente, un niño pequeño, curioso y bastante torbellino.

Y aún así, sigue conmigo.

Aunque durante la mayor parte del año, solo me ofrezca hojas verdes (no demasiado espectaculares, todo sea dicho) lo respeto y mantengo en su lugar, un rincón privilegiado del porche. No se merece menos. Nunca podría apartarlo y sustituirlo por una macetita de temporada, no entra en mi cabeza semejante traición. Y es que, si aprecio sus flores, también lo hago con sus raíces.

Reflexiones de servilletaMe regala a cambio su presencia, con un punto señorial  y esa mecida que adoro, tan de trono malagueño, con la más mínima brisa.

Hoy por hoy, tiene sus capullitos perfectamente formados y prietos. Abrirá cuando deba hacerlo y no antes. No lo puedo presionar, él nunca lo hizo conmigo.

Frecuentemente, lo acaricio al entrar y salir de casa. Me saca una sonrisa y una esperanza, me recuerda no buscar milagros en el cielo, cuando la maravilla está en el cielo mismo y tantas cosas como hay debajo...

Pienso que tenemos una relación envidiable, casi perfecta...

¡Ay, si fuera tan fácil con las personas...!

agapanthus africanus, flor del amor o lirio africano