El Ágora de Alhaurín

  • Diario Digital | martes, 07 de abril de 2020
  • Actualizado 05:31

Viernes de Dolores. Semana de (com)Pasión

Ha llegado el Viernes de Dolores a nuestra tierra luminosa un año más, con la promesa de los días señaladitos, de la Semana de Pasión

Viernes de Dolores. Semana de (com)Pasión

En nuestro bendito Sur nos echamos a las calles. Y como tenemos esta forma de ser, pese a quien pese, sacamos de los templos el fervor, las creencias y el arte. En las calles muchas personas rinden su particular homenaje a Jesús, recreando su Pasión, Muerte y Resurrección de la forma que les sale de dentro, no la impuesta por ninguna institución.  Con música y bordados, flores, incienso, gastronomía, risas, lágrimas y hasta algún chillido. Porque el arte nos sale y nos entra por los oídos, el olfato, el gusto... se nos asienta en el estómago para casi hacernos estallar el corazón a golpe de corneta y tambor y, finalmente nos escapa por la garganta y los ojos. 

Este sentir popular se compone de muchos sentires. Desde la devoción de quien, agarrando una vela, acompaña a la Virgen, para tornar sus advocaciones de Soledad o Amargura en Esperanza y Amor, hasta la chiquillería que gasta suelas y boquillas de clarinete, pasando por el portador (o portadora) de trono, que con su callo en el hombro remete un poquito más, arriba, siempre arriba. Están también los abuelos que preparan la casa, previamente blanqueada, para reunir a la familia en torno a la tradición anual de esa procesión que pasa por su puerta, sacando de donde no hay, energías para sacar las sillas, preparar el arroz con leche, las tortillitas de bacalao y, como no, un refrigerio y un traguito prudente para los nazarenos, mantillas y hombres de trono que así lo requieran, que son muchas horas de pie y la humedad cala. Todo sin olvidar a los que llevan a hombros una cámara o portan un micrófono, un bolígrafo y una libreta, para registrar y compartir todo este sentir popular, que es tan grande que no cabe entre cuatro paredes, tan humano que no le faltan defectillos y tan divino que no se puede explicar con palabras.

Todo esto y más nos promete este Viernes de Dolores...y el Sábado de Pasión...Y el Domingo de Ramos. Toda la Semana Santa.
Pero no nos ceguemos.

El día de hoy no se presenta con esa promesa para todos. Para miles de personas, hoy es viernes de dolores, al igual que lo fue la pasada semana. Le seguirá un sábado sin compasión, un domingo de tragedia y toda una semana maldita.

Los refugiados que huyen del horror de la guerra se encuentran con la hipocresía de esta Europa infame. Esta Europa que veranea sobre una fosa común y a golpe de dudosos preacuerdos incumple el derecho internacional, la misma que vulnera la Carta de los Derechos Humanos y cree que puede taparse las vergüenzas en Turquía por un módico precio. La tierra de los grises burócratas amigos de los bancos, que cuelgan cortinas de humo en los medios de comunicación, señalando “al que viene de fuera a quitarnos lo nuestro” mientras expolia nuestros ahorros y pensiones a golpe de ratón. Los mismos que condenan la violencia para ejercer luego su terrorismo de vallas y tráfico de armas.

Vivamos una Semana, y después otra, y después más, de Pasión y Compasión. El sentir popular, como ponen de manifiesto estos días, puede ser poderoso, vibrante. Si tan solo hiciéramos un esfuerzo por enfocarlo, por ejemplo, en el campo de refugiados de Idomeni... ¿se imaginan? 

Si las administraciones no saben, no pueden o no quieren canalizar este sentir, quizá sea hora de sacarlo también fuera de las consabidas cuatro paredes, con todo tipo de iniciativas a través de cofradías, hermandades, peñas y asociaciones.
Se puede intentar...

En nuestro bendito Sur nos echamos a las calles.