• Diario Digital | Jueves, 21 de Septiembre de 2017
  • Actualizado 12:28

La naturaleza nos engendra a todos libres

Libre es ella y también es él...

Mujer libre
Mujer libre
La naturaleza nos engendra a todos libres

Siempre he  pensando que “torturar es una peste”, ésta es contagiada a la velocidad del rayo–en línea directa–, entre la nación torturadora y la nación o naciones que tienen elementos de juicio bastantes para saber que se están torturando a pobres gentes…Existen homicidios que pueden ser voluntarios, no pensados expresamente, inconscientes y ejecutados cuando nuestra conciencia no nos acusa.

Todo esto y mucho más tienen defensa ante los tribunales de justicia. Muchos crímenes pueden resultar ser, y en cierta manera, comprendidos y estudiados para estudiar , como delitos que son, la pena que le corresponde según el Código Penal vigente español (Ley Orgánica 10/1995, de 23 de noviembre). La conducta que arropa a los susodichos crímenes ,están motivados por conductas llenas de pasión, odio, ira, celos mal curados, y hasta por ciertos patriotismos desmesurados…Pero es que…violar siempre es matar la vida psicológica de ella o él, respectivamente, y también la vida terrenal de ambos. No me cabe la menor duda que esto es imperdonable, y bajo cualquier punto de vista que se mire.

La Declaración Universal de los Derechos humanos (de 10 de diciembre de 1948, según resolución de la Asamblea General de las Naciones Unidas), nos dice y en su Art.3: “Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o degradantes”. Hay que tratar de no mentir, más uno lo haría en dos casos muy concretos: a) para salvar la vida de un ser humano, y b) para elogiar la belleza de una mujer.

Debo comunicaros que…está noche no dormí bien. Dicho de otro modo: no pegué ojo. Me pasó lo que yo sé. “Cuando llevó un día agitado y preocupado, resolviendo o tratando de resolver-en la medida de lo imposible-, haciendo que sean posibles-serios problemas, que afectan a esas ‘pobres gentes’-sin comida, sin ropas, sin ganas o con pocas ganas de seguir viviendo…-,que malviven no lejos de mi domicilio, me ocurre siempre lo mismo: por la noche no duermo.”

Es curioso cómo, a veces, los recuerdos afloran a nuestras memorias-verdaderas ‘cajas de sorpresas’-, que son silencios caídos del cielo como agua de mayo…, y que, no lejos de la verdad, nos marcan las directrices exactas a seguir por nuestros entendimientos: éstas que son sacudidas por el motor que mueve la sangre por mis venas: el corazón humano. Corazón y entendimiento, entendimiento y corazón: ambos piezas fundamentales para mover el mundo… Esto siempre nos pasa sin duda, cuando estamos pensando un poco en los demás...

En la violencia sexual están presentes todas las relaciones o actos no consentidos por la persona sea hombre o mujer, es decir, que se hacen utilizando la fuerza, la coacción física psicológica; o aprovechándose de las condiciones de indefensión, desigualdad y poder entre víctima y agresor. Libre es ella y también es él...

El “Yo soy yo y mi circunstancia” que dejó escrito José Ortega y Gasset–Meditaciones del Quijote (i, 322), 1914–, es vigente al día de hoy. Donde nuestras vidas, vivencias y costumbres están impregnadas siempre de violencia. Las páginas de los diarios nos hablan de episodios violentos en los centros educativos, causando alarma social y falta de convivencia entre las personas. Y es que esta violencia, muchas veces, parte del propio hogar familiar, donde los padres se insultan, se violentan y terminan por agredirse delante de sus propios hijos: éstos están tomando mal ejemplo, mala medicina... para curar la violencia que albergar en su interior, y que hace que el desarrollo moral, social y emocional de los jóvenes caminen por senderos donde la luz moral está olvidado, y los sentimientos duermen el sueño eterno. Y es que la naturaleza nos engendra a todos libres.

La Coruña, 22 de mayo de 2017

© Mariano Cabrero Bárcena es escritor